L'altre blog de l'Arare

viernes, diciembre 29, 2006

RELIEGOS - MANSILLA DE LAS MULAS - LEÓN

6-10-01
Reliegos-Mansilla de las Mulas-León
(24 km)

Salimos a las 7 h. de la mañana y en una hora y media aprox. nos encontramos en Mansilla de las Mulas. Desayunamos en una pastelería y continuamos el camino. El paisaje empieza siendo precioso, pero a medida que nos vamos acercando a León se va volviendo "urbano", lleno de fábricas, descampados feos y llenos de materia urbana de aquella que ninguna ciudad desea tener "dentro" y que se va acumulando en las afueras.

Mis pies empiezan a resentirse del peso de la mochila y eso que esta vez es JSalvador quien lleva el peso más grande. Su mochila pesa 11 kg, mientras que la mía no llega a los 6 kg. Aun a pesar de ello, como digo, los pies empiezan a resentirse.

Llegamos bastante bien al refugio de León. Aquí hay más gente, seguramente peregrinos que la noche pasada han dormido en Mansilla. Nos duchamos y JSalvador masajea mis "puntitos" con alcohol de romero (craso error)... descubrimos con horror que los puntitos "hierven". Nos da por leernos las instrucciones que hay en la misma botella y vemos que el alcohol de romero (supongo que cualquier tipo de alcohol) está absolutamente contraindicado para las afecciones cutáneas, ayssss... Me ducho de nuevo y me aplico una hidratante cualquiera, pero los puntos están ahí, amenazadores, lamadrequelosparió.

Paso de todo, me calzo las zapatillas y nos vamos a ver a Javi, con el que ya habíamos quedado para comer. El muy "impresentable" no se deja invitar, al contrario, nos invita y comemos opíparamente, mientras comentamos cosas de la gente del canal ( creo que no nos dejamos a nadie por "repasar", jisjisjis), nos reímos, arreglamos el mundo de Bush y de Bin Laden e incluso el nuestro propio y confirmamos una vez más la riqueza que representa - si, también en euros ;) - tener amigos como él...

Nos separamos de Javi y paseamos por León. Están celebrando un mercadillo presuntamente medieval: cuatro "payasos" haciendo el ídem y vestidos probablemente en "Menkes" , hacen las delicias de los pequeñajos, caminando en zancos, mientras los mayores se ven inducidos al consumo más vil de cuatro chorradas que no necesitan para nada... ¡menuda excusa el mercadillo medieval - finalmente, la sociedad de consumo está ahí y mira... la tomas o la dejas, a elegir!

Cuando nos cansamos de dar vueltas volvemos al refugio. Lavamos (lavo) los calcetines y aprovecho para escribir un ratillo. Salimos a cenar algo y a la vuelta, la hospitalera, Raquél, nos invita al acto de bendición de peregrinos, que va a tener lugar en la capilla. Yo me apunto, pero JSalvador se queda porque está prácticamente dormido ya.

Bajo sin entusiasmo, pues estoy muy cansada, pero luego me alegro de haber estado allí. Las monjas carbajalas (o carvajalas) se esfuerzan en cantar pero las pobrecillas no dan ni una nota ... jamás había oído la Salve regina tan desentonada, pero no importa. Lo que importa es la intención e incluso yo misma uno mis trinos de pájaro disfónico a los de las esforzadas monjas. Descubro con satisfacción que a medida que voy "cantando" voy recordando la letra. No me falla, pues, la memoria, después de tantos años.

Cuando acaba la bendición, Raquél y Joaquín se acercan al altar y empiezan a hablarnos. Raquél es una mujer muy joven, habla poco, pero lo que dice llega. Joaquín es un hombre más o menos de mi edad, o sea JOVEN (risitas, abstenerse)... padre de familia y que decició hacerse hospitalero voluntario. En este momento está haciendo el camino por cuarta vez (mandan narices, y a él no le salen puntitos en ningún sitio)...

Las reflexiones que nos hacen van encaminadas, naturalmente, a la fe cristiana, pero, como siempre, una descubre en su interior algo latente que la razón invita a desechar, pero que el corazón acaba imponiendo como algo aprendido, cultural, pero que en cualquier caso, puede que no sea desechable del todo y más teniendo en cuenta cómo está nuestro mundo... algo que empuja desde dentro y que te hace apreciar todo lo que tienes en tu entorno y ver la vida como un magnífico regalo que no hay que despreciar...

Estaba yo tan ricamente con mis pensamientos mezclados con las palabras de Raquél y Joaquín, pensando que en 10 minutitos nos íbamos a dormir, pero quiá! en éstas, se oye el timbre de la puerta. ¡El resto de la comunidad! Las monjitas (la mayoría de ellas) habían estado de "juerga" ese día, pues andaban de picos pardos por Sto. Domingo de Silos . Esto es lo que nos comentó la Superiora, mujer joven, puesto que no creo que llegara a los 70 ;)

Total, resumiendo: ocho comunidades femeninas habían pasado el día en Silos, con una comunidad masculina (ejem) y llegaban dando gracias a Dios (ellas sabrían por qué)

Bromas aparte, parece ser que se estaba celebrando el milenario del santo (de Sto. Domingo). Y ahí empezó "el sermón", diosbio, con el sueñecito que yo acarreaba!

Habló la Hermana Portera, habló la hermana Superiora, habló ... hablaron 4 o 5 y el discursito de cada una de ellas duró como 10 minutos, así que me salió la bendición de peregrinos por un par de horas largas, minuto arriba, minuto abajo. Ahí yo ya estaba por irme, pero como que la puerta me pillaba muy lejos, señores, tuve que quedarme hasta el final, so pena de ser considerada una infiel, aparte de grosera. Así que aguanté como una jabata. (Vuelvo a repetir que, bromas aparte, estuvo muy bien).

¡Por fin podía pillar la cama! ¡Por fin podría dormir!.... ¡y una leche!, mi gozo en un pozo, porque las motosierras estaban ya funcionando. Aysss! Claro! Cuando me duermo antes que los roncadores, no hay problema. Pero a ver: ¿alguien ha podido dormirse si los roncadores han empezado ya su trabajo? ¿alguien puede tirar la primera piedra? Ahh, amigos, pues esa fue mi noche, santo sielo! Y encima, el chico murciano - ese con el que no había feeling- se pasó toda la noche chasqueando la lengua a ver si podía parar a las motosierras. Pero no. Todo intento fue vano e inútil.
En fin, de todo tiene que haber en la viña del Señor. Y en aquella viña llamada Refugio de las Carbajalas o Carvajalas (al final tendré que acudir al diccionario o a la guía, pero es que me da pereza) ese día había concierto y estaba escrito que no se podía dormir.... ¡aaaarrrgggg!

Supongo que al final me dormí, porque sólo recuerdo el despertar.
06 d’octubre de 2001
Reliegos – Mansilla de las Mulas – León.
Vint – i – quatre quilòmetres. Sortim a les set del matí i en una hora i mitja aproximadament ens trobem a Mansilla de las Mulas. Esmorzem en una pastisseria i continuem el camí. El paisatge comença sent preciós, però a mesura que ens anem acostant a León es va tornant urbà, ple de fàbriques, camps rasos lletjos i plens de matèria urbana d’aquella que ningú no desitja tenir “dins” la ciutat i que es va acumulant, doncs als afores.

Els meus peus comencen a ressentir-se del pes de la motxilla i això que aquesta vegada és en Joan Salvador qui porta el pes més gran. La seva motxilla pesa onze quilos, mentre la meva no arriba ni als sis. Tot i així, com dic, els meus peus comencen a ressentir-se’n. Arribem força bé al refugi de León. Aquí hi ha més gent, segurament són pelegrins que la nit passada han dormit a Mansilla de las Mulas.

Ens dutxem i en Joan Salvador em fa massatge als puntets dels meus peus, amb alcohol de romaní (error) Descobrim amb espant que els puntets comencen a bullir. Llavors llegim les instruccions de la mateixa ampolla d’alcohol (tanmateix ho podríem haver fet abans) i ens adonem que l’alcohol està totalment contraindicat per a les afeccions cutànies. Em torno a dutxar per contrarestar amb aigua els efectes de l’alcohol. M’aplico una crema hidratant qualsevol, però els puntets continuen allà, amenaçadors. Passo de tot, em calço les sabatilles d’esport i ens n’anem a veure en Javi, l’amic que la vegada anterior ens havia anat a buscar a El Burgo Ranero, amb qui ja havíem quedat.

Ens porta a dinar i ens convida mentre comentem coses dels amics comuns (amics fets tots a través d’internet). Riem, arreglem el món de Bush i de Bin Laden i fins i tot el nostre propi món i confirmem una vegada més la gran riquesa que representa tenir amics així repartits per tot arreu. Ens separem de Javi i passegem per León. Estan celebrant un mercat presumiblement medieval: quatre pallassos fent l’idem i vestits, segurament, a “Menkes”, fan les delícies dels petits, caminant damunt de xanques, mentre els grans es veuen induïts al consum més vil de quatre galindaines que no necessiten per a res. Valenta excusa, el mercat medieval! Finalment, la societat de consum és aquí i mira, t’hi adaptes o ho deixes córrer, a escollir.

Quan ens cansem de fer voltes tornem al refugi. Rento els mitjons i aprofito per escriure una estona. Sortim a sopar i al tornar, l’hospitalera, la Raquel, ens convida a l’acte de benedicció de pelegrins, que es farà a la capella. Jo m’hi apunto, però en Joan Salvador es queda perquè gairebé s’ha adormit mentre sopàvem. Baixo a la capella sense gaire entusiasme, ja que estic molt cansada, però després m’alegro d’haver-hi anat. Les monges “carbajalas” s’esforcen a cantar però - segons el meu criteri- no encerten ni una sola nota. Mai no havia sentit la Salve regina tan desentonada, però m’és igual. El que importa és la intenció i fins i tot jo mateixa m’uneixo, amb refilets d’ocell disfònic als refilets de les monges. Descobreixo amb satisfacció, que a mesura que vaig cantant, si és que a allò li puc dir cantar, vaig recordant la lletra. No em falla, doncs, la memòria, després dels anys que fa que no havia cantat aquesta peça. Potser des que vaig fer magisteri, que la professora de música, la Cateura, ens feia entonar el Gaudeamus igitur i la Salve regina en llatí, però també cantàvem el “Se’n va anar” i “Jo vinc d’un silenci”... records que queden llunyans. Quan acaba la benedicció, la Raquel i en Joaquim s’acosten a l’altar i comencen a parlar-nos. La Raquel és una dona molt jove, parla poc, però el que diu m’arriba. Ell és un home més o menys de la meva edat, pare de família i que va decidir fer-se hospitaler voluntari. En aquest moment està fent el camí per quarta vegada (jo me’n faig creus que a ell no li surtin puntets als peus).

Les reflexions que ens fan van encaminades, naturalment, a la fe cristiana, però com sempre, jo descobreixo al meu interior quelcom latent que la raó convida a desfer-se’n però que potser no és material de rebuig del tot, tenint en compte com està el nostre món. És alguna cosa que empeny des de dins i que et fa apreciar tot allò que tens a l’abast i veure la vida com un magnífic regal que no hem de menysprear. Jo estava tan bé, amb els pensaments barrejats amb les paraules de la Raquel i en Joaquim, pensant que en deu minutets ens n’aniríem a dormir, però que va! De cop se sent el timbre de la porta. Arriba la resta de la comunitat. Les monges, o la majoria d’elles, han estat de gresca, han anat a Santo Domingo de Silos. Això ens comenta la Superiora, una dona d’uns setanta anys. Per resumir: vuit comunitats femenines han passat el dia a Silos, amb una comunitat masculina (ui) i arriben donant gràcies a Déu, elles deuen saber per què. Bromes a part, sembla que s’està celebrant el mil·lenari del Sant. I llavors, en aquell moment, comença el veritable sermó. Déu meu, amb la son que jo tinc! Parla la Germana Portera, la Superiora i quatre o cinc monges més. Cadascuna fa un parlament de deu minuts ben bons, total, que la ditxosa benedicció de pelegrins em surt caríssima (en temps)! Jo vull marxar però es veuria massa, ja que sóc al bell mig de la capella, envoltada de gent per tot arreu i sortir d’allà vol dir fer arraconar-se tota una filera de persones, tan si vull sortir per babord com per estribord! Aguanto com puc, sense badallar gaire, però mirant el rellotge amb impaciència. Finalment, es cansen de xerrar i la vetllada s’acaba! Per fi puc arreplegar el llit! Per fi podré dormir! Si? Llet! Quan arribo a l’habitació, tots els que se n’havien anat a dormir en el “primer torn” ja dormen. I és clar... aquells que ronquen, ronquen sempre, tant si abans hi ha hagut sermó de monges com si no. I això és el que passa. Que em passo la nit fent petar la llengua per veure si aquelles “moto-serres” aturen la ronquera, però no hi ha manera. Estava escrit que el càstig per haver trencat el meu ateisme entrant en aquella capella era passar tota la nit sense dormir per no haver-me pogut adormir abans que els roncadors!

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