L'altre blog de l'Arare

lunes, diciembre 18, 2006

ARZÚA-LABACOLLA

20-04-03
Arzúa- Labacolla (para mí, 0 km. Para Albanel, 11 km. Para Beni y el capi,28 km)

En Arzúa, en época medieval, un convento de agustinos, bajo la advocación de la Magdalena, atendía a los peregrinos. Desde que se ven las primeras casas hasta que se llega al pueblo pasan unos 20 minutos, los veinte minutos más largos de toda la etapa. Fue en estos 20 minutos cuando mis pies empezaron a hervir dentro de las botas, fue ahí donde se me nubló la vista y empecé a pensar que por cuarta vez mis pies iban a hacerme la santísima y me iban a dejar tirada. Me sé de memoria los síntomas. El día anterior había pasado olímpicamente de los puntos rojos, pero ahora estaba visto que me estaban pidiendo justicia. Es el guión de mi camino. Pero aun así, no quería darme por vencida. En Arzúa decidí que si quería llegar a Santiago caminando, a la mañana siguiente debía hacer la etapa de alguna otra forma. Me aguanté las ganas de llorar porque me daba vergüenza llorar ante mis nuevos amigos, pero en mi interior seguía lloviendo. Más tarde conseguí, creo, contagiarme del buen humor de mis compañeros de viaje y decidí tomármelo con filosofía.

Albanel tampoco andaba muy católico, que digamos. Sus pies estaban hechos fosfatina, pero decidió hacer algo menos de media etapa, así pues la distribución que hicimos fue la siguiente: yo me quedaría en el bar donde desayunásemos, con las mochilas de todos. Los tres caminarían hasta Salceda y desde allí me llamarían. Entonces yo tomaría un taxi y en Salceda recogería a Albanel. Joan Salvador y Beni continuarían hasta Labacolla andando y los otros dos "privilegiados" llegaríamos en el taxi. Por obra y gracia de many - que conoce muy bien el terreno- teníamos dos habitaciones reservadas en Labacolla, puesto que allí no hay refugio. Tal como planeamos, así lo hicimos.

Desayunamos. Les miro a los tres con cierta nostalgia, aun sabiendo que mis pies necesitan ese día de descanso. Se van, contentos, y me quedo en el bar. Mientras estoy allí desfilan unos cuantos peregrinos rezagados y entablo conversación con ellos, pero claro, todos se van yendo. La última en marcharse es una chica vasca, altísima y fuertota, a la que miro de abajo a arriba, pues no hay otra forma de mirarla. Me da cierta envidia y me encuentro chiquita chiquita, pero no sólo físicamente hablando, sino también mentalmente. Ella va sola y está haciendo el camino en bicicleta. Le pregunto por sus motivos y me dice que, simplemente, el camino estaba ahí, esperándola a ella y a su bicicleta. Buena respuesta, como casi todas las respuestas de los peregrinos que he ido conociendo. Nos despedimos (ella se fuma un cigarrillo que me da náuseas y me hace ponerme muy contenta de haber dejado de fumar)... y me quedo sola con las mochilas. Comparto un rato de conversación con la hija del dueño del bar hasta que decido pasar el tiempo lo mejor posible. Tengo tres alternativas: escribir, leer el libro que siempre acarreo conmigo y que he leído muy poquito esta vez o leer los graffitis que hay en el bar, donde han dedicado una pared entera, forrándola con corcho, para que la gente clave con chinchetas sus escritos.

Me decido por esto último, me parece curioso. Leerme toda la pared me lleva algo más de media hora y decido transcribir cuatro de las curiosidades que he leído. Las demás me parecen todas muy místicas, o sin ningún interés. Poco interés tienen también estas, pero me arrancaron una sonrisa matutina.

"Ya nos queda poco, pero seguimos aunque estemos hechos una mierda, con dos huevos"

"¿McGiver hizo el camino de Santiago?"

"De Donosti venimos
y a Santiago queremos llegar,
aunque las tendinitis nos quieran incordiar.
Aunque a paso de burra tengamos que tirar,
por nuestros cojones lo vamos a lograr. Euskadi."

"Bienaventurados los borrachos, porque ellos verán a Dios dos veces" (para mi esta es la mejor)...

Cuando me canso de leer chorradillas , pasando a una cuarta alternativa que no mencioné, me pongo a hacer un crucigrama. Me da tiempo de terminarlo. A las 10,30 h me llaman desde Salceda. El hombre del bar llama un taxi y en él me voy hasta Salceda, donde recojo a Albanel, que ya no puede con sus pies, aunque lo disimula de maravilla. El taxista tiene ganas de charla, intentamos ser amables, pero poquitas ganas tenemos de hablar con él. Llegamos al hostal y la señora pretende darnos una sola habitación. Nos da la risa,hay que aclararle que queremos las dos habitaciones, porque los lesionados somos un miembro de cada pareja. No hay problema. Nos damos "tiempo libre" y quedamos a las 13,30 para tomarnos una cerveza.

Me doy una ducha rápida y me dedico a ordenar la mochila y a revisar la ropa que me queda limpia : nada. Decido lavar unos calcetines y una camiseta para llegar en condiciones a Santiago, así que hago una pequeña colada. A las 13,30 o'clock se abren las dos puertas a la vez y nos encontramos, pues, con puntualidad británica. Nos vamos a tomar unas cañas y yo diría que es la primera vez en todos estos días en la que Albanel y Swingg mantienen una conversación sobre internet, el chat, las listas de distribución de correo electrónico, etc, etc, etc (a vosotros os voy a contar ahora lo que hablamos, juas!)... Cuando suponemos que las respectivas parejas están a punto de llegar, empezamos a hacer el camino al revés, hasta que los vemos, no sin cierta envidia porque nos hemos perdido uno de los paisajes más bonitos del camino... aunque, al mismo tiempo, parece ser que nos hemos ahorrado dar la vuelta a un campo de fútbol y al aaeropuerto de Santiago (no hay mal que por bien no venga, decían)

El hostal resulta ser limpio, confortable y se come de maravilla. Nos quedamos sin comer, pues, enfrascados en nuestras conversaciones internautas, nos hemos olvidado de pedir mesa. Es domingo de Pascua y el hostal está lleno a rebosar. Beni y el capi nos quieren matar, pero se les pasa pronto. No tenemos mesa, pero sí mucha hambre, por lo que decidimos tomar unos vinos con empanada y un surtido de pasteles. ¡Nos ponemos las botas!... megasiesta, paseo por los alrededores, opípara cena, conversación super agradable, como siempre... y esta vez, como no nos cierran el refugio... nos vamos a la cama con más holgura (las gallinas esta vez se nos anticiparon por varias horas). No hay roncadores (bueno, haberlos, haylos, pero no les oigo... ventajas de estar en habitaciones separadas)
20 d’abril de 2003

Arzúa – Labacolla.

Onze quilòmetres per l’Álvaro, per en Joan Salvador i per la Beni. Cap quilòmetre per mi, al menys, cap quilòmetre caminant!
A l’època medieval, a Arzúa, un convent de frares agustins, sota l’advocació de la Magdalena, atenia els pelegrins. Des que es veuen les primeres cases fins que s’arriba al poble passen uns vint minuts, els vint minuts més llargs de tota l’etapa. És en aquests vint minuts què els meus peus comencen a bullir dintre les botes, és aquí on se’m ennuvola la vista i penso que – per quarta vegada- els peus em tornaran a fer la santíssima i em deixaran tirada. Em sé de memòria els símptomes. El dia abans havia passat olímpicament dels punts vermells, però ara està vist que m’estan demanant justícia. És el guió del meu camí. Però tot i així, no vull donar-me per vençuda. A Arzúa decideixo que si vull arribar a Santiago caminant, al matí següent he de fer l’etapa d’alguna altra manera. M’aguanto les ganes de plorar perquè em fa vergonya plorar davant dels meus nous amics, però al meu interior continua plovent. Més tard aconsegueixo contagiar-me del bon humor dels meus companys de viatge i decideixo prendre-m’ho amb filosofia.
L’Álvaro tampoc no està gaire bé. Els seus peus estan fets pols, però decideix fer gairebé mitja etapa, així doncs, la distribució que fem és la següent: jo em quedaré al bar on esmorzarem. Ells tres continuaran cap a Salceda i em trucaran des d’allà. Llavors jo agafaré un taxi i aniré fins a Salceda, on recolliré l’Álvaro. Joan Salvador i Beni continuaran fins a Labacolla caminant i els altres dos “privilegiats” arribarem, doncs, en taxi. Per obra i gràcia del nostre amic Manolo – que coneix molt bé el terreny- tenim dues habitacions reservades a un hotel de Labacolla, ja que allà no hi ha refugi. Tal com ho tenim planejat, així ho fem.
Esmorzem. Me’ls miro a tots tres amb certa nostàlgia, tot i saber que els peus necessiten aquest dia de descans. Se’n van, contents, i em quedo al bar. Mentre soc allà desfilen uns quants pelegrins endarrerits i començo a xerrar amb ells. La darrera persona que marxa és una noia basca, altíssima i fortota. Me la miro de baix a dalt, no hi ha una altra manera de mirar-la. Em fa certa enveja i jo em trobo petita, petita, però no només físicament parlant, sinó també mentalment. Ella va sola i està fent el camí en bicicleta. Li pregunto pels seus motius i em diu que el camí estava allà esperant-la a ella i a la seva bicicleta. Bona resposta, com quasi totes les respostes dels pelegrins que hem anat coneixent. Ens acomiadem. Es fuma un cigarret que em fa marejar i em sento contenta d’haver deixat de fumar. Per un moment em ve al cap l’episodi de la cigarreta a Estella i la cigarreta extra del bar España, a Carrión de los Condes, però tot i el bon record, em continuo sentint contenta per haver-ho deixat. Em quedo sola amb les motxilles. Comparteixo una estona de conversa amb la filla de l’amo del bar fins que decideixo passar el temps de la millor manera que pugui. Tinc tres alternatives: escriure, llegir el llibre que porto amb mi, que aquest cop quasi no he obert o llegir els graffitis que hi ha al bar, on han dedicat una paret sencera, folrant-la de suro, perquè la gent hi clavi amb xinxetes el que vulgui. Em decideixo per aquesta última opció, em sembla curiós. Llegint-me tota la paret inverteixo més de mitja hora i decideixo transcriure quatre de les curiositats que he llegit. Les altres em semblen o massa místiques o sense cap mena d’interès. No és que les que transcric tinguin un interès sociològic gaire gran, però han aconseguit arrencar-me un somriure de bon matí.
"Ya nos queda poco, pero seguimos aunque estemos hechos una mierda, con dos huevos"
"¿McGiver hizo el camino de Santiago?"
"De Donosti venimos
y a Santiago queremos llegar,
aunque las tendinitis nos quieran incordiar.
Aunque a paso de burra tengamos que tirar,
por nuestros cojones lo vamos a lograr. Euskadi."
"Bienaventurados los borrachos, porque ellos verán a Dios dos veces"
Aquesta última em sembla la millor, de llarg. Quan em canso de llegir xorradetes, passant a una quarta alternativa que no havia mencionat, em poso a fer uns mots encreuats. Tinc el temps just d’acabar-ne un. A les 10,30 em truquen des de Salceda. L’home del bar truca un taxi i me’n vaig cap a Salceda, on recullo l’Álvaro, que ja no pot més, encara que ho dissimula la mar de bé. El taxista té xerrera. Intentem ser amables amb ell, però tenim poques ganes de parlar. Arribem a l’hostal i la senyora pretén donar-nos una única habitació. Riem molt, se li ha d’explicar a la senyora que volem dues habitacions perquè els lesionats som un membre de cada parella. No hi ha problema. Ens donem un temps prudencial per a dutxa i acomodament i quedem a les 13,30 per prendre’ns una cervesa. Faig una dutxa ràpida i em dedico a ordenar la motxilla i a revisar la roba que em queda neta: res. Decideixo rentar uns mitjons i una samarreta per arribar a Santiago en condicions (higièniques) així que faig una petita bugada. A dos quarts de dues en punt s’obren les dues portes a l’hora i ens trobem, doncs, amb una puntualitat britànica.
Mentre ens prenem unes canyes i jo diria que és la primera vegada en tots aquests dies, en que l’Álvaro i la Montse són Albanel i Swing (de vegades Arare) que mantenim una conversa sobre internet, el xat, les llistes de distribució, el correu electrònic...
Quan suposem que les respectives parelles estan a punt d’arribar, comencem a fer el camí en el sentit invers fins que els veiem, no sense certa enveja, perquè ens hem perdut un dels paisatges més bonics del camí, encara que al mateix temps sembla que ens hem estalviat donar una volta sencera a un camp de futbol i a l’aeroport de Santiago.
L’hostal resulta ser net, confortable i s’hi menja de meravella. Com que ens hem quedat sense dinar perquè, mentre parlàvem de les nostres coses d’internautes ens hem oblidat de demanar taula i no hem fet esment en què avui és Diumenge de Pasqua i l’hostal està ple a vessar. Ens hem de conformar amb uns bocins d’empanada , uns vins i uns quants pastissos. Migdiada, passeig pels voltants, un sopar com uns senyors, conversa agradabilíssima, com sempre, i com que aquesta vegada no tanquen el refugi, ens quedem xerrant fins a les tantes!

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hi,

Just writting to ask if you can add a link to my site from your blog.

Thanks

http://www.caminodesantiago.me.uk

17 diciembre, 2006  
Blogger Arare said...

yes,yes, you can add a link to your site.
See you!

20 enero, 2007  

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